miércoles, 30 de septiembre de 2009

MIÉRCOLES (30 de septiembre)

Sigo recordando...

Después de tomarse la cerveza, mi vecina pareció olvidar porqué estaba allí. Se marchó y al poco volvió con unas garrafas que rellenó directamente de la cuba. Y volvió a irse.

Estuve un día entero en el suelo sin poder moverme. La noche se cerró y la sed torturante estaba por rematarme cuando sentí algo fresco derramándose en mis labios. Otro poco de frescor, y otro poco...hasta que pude tragar algo de líquido. Una multitud de ojos relucientes me rodeaba -estoy alucinando -pensé-. Suaves caricias en mi cara, mis manos, mis piernas. Muy sensual todo... y de repente sentí despegarme del suelo. Razonando que estaba teniendo un viaje lisérgico y que luego me moriría (hacía mucho que no lo hacía) quise disfrutar de ello y no me molesté en intentar comprender lo que me estaba pasando. Cada vez que cerraba los ojos dejándome llevar, el paisaje cambiaba. Cuando por fin me detuve y sentí de nuevo el suelo sobre mi espalda, abrí los ojos y reconocí el lugar. Era la cantera de la que sacaban la grava para rellenar el trazado del "Tren Más Rápido de lo Normal". Los ojos relucientes se mostraban ahora acompañados de unos dientes muy blancos -¿conejos? ¿me han secuestrado unos conejos?...

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