lunes, 7 de septiembre de 2009

LUNES (7 de septiembre)

He soñado que hacía un viaje acompañado de un amigo. Era a una ciudad adoquinada habitada por bellas mujeres en velocípedos. Nunca se paraban para hablar. Nunca se paraban. Todo lo hacían en estos curiosos vehículos. Comían, reían, cantaban... Eludían con una gracia inverosímil la masa de un tranvía que cruzaba esta ciudad sobre lineas sinuosas y numeradas.

Nos alojábamos en una manzana habilitada como hotel. Aquí fue donde, como decía mi padre, "los pollos la pasan mal". Para empezar, nos preguntaron en un inglés con acento raro algo sobre "bed single or double"-¡double, of course!- contesté yo con mucho aplomo. Nos entregaron un exótico cartón agujereado y nos indicaron -¡up!. Yo pensé que el recepcionista tenía hipo, pero enseguida me percaté de que nos indicaba una dirección. Hacia arriba. "Up" era por una empinadísima escalera de caracol enmoquetada que nos colocó -y no era lo único que colocaba en esta ciudad- enfrente de la puerta de la habitación que nos habían asignado. No encontré cerradura, solo una ranura en la que insertamos nuestro cartón. La puerta se abrió y azarado, me di cuenta de que solo había una cama. Una cama de matrimonio...claro. "Double". Nos habían tomado por unos simpáticos chicos alegres... A partir de aquí el sueño es un poco confuso. Recuerdo momentos en los que agarrándome la cabeza después de aspirar unos aromáticos humos, le espetaba a mi amigo: -¡no lo entiendes! ¡ESTOY ALUCINANDO!. Qué angustia... Me desperté alterado y para calmarme, me fui a regar el parterre del vecino con agua salada en una proporción del ochenta por ciento. Me quedé como la seda.

No hay comentarios: