"Pincho" es un cerdo pigmeo vietnamita. Es de uno de los vecinos. En realidad era de los hijos de uno de los vecinos. Profesor de matemáticas divorciado que en el acuerdo de separación de bienes perdió a sus hijos y a su mujer, pero ganó un cerdo. Su ex-mujer no quiso hacerse cargo del cochino y se lo endosó a él. Es un cerdo muy sociable. El nombre de "Pincho" fue una broma. Si lo cocináramos solo daría para un pincho.
El cerdo como digo, es muy sociable. El resto de los vecinos le dejamos comida en la puerta para que "Pincho" se la coma. Es un reciclador nato. Aún así no crece ni engorda. Conmigo se ha encariñado; a mí me parece gracioso. La verdad es que no me llevo muy bien con los animales. Por eso me sorprende que este puerco acuda a mi puerta con más frecuencia que a la del resto del vecindario. Debo decir acudía. Desde el lunes pasado no he vuelto a verle, pero sigue por ahí haciendo su ronda. Veo los platos que le dejan en las puertas vacíos de un día para otro. Y oigo el cascabel que le puso su antigua dueña prendido de la oreja como si fuera un piercing. El muy cerdo anda trasteando pero ya no quiere cuentas conmigo. No tendría que molestarme, pero estoy un poco sensible. Esto no es habitual (el que yo esté sensible).
Mi vecino, que según parece ha estado de "vacaciones" durante un mes, ha vuelto a casa. Para demostrarle que no le guardo rencor por las disputas pasadas, le he dejado una caja de mi cerveza casera en su puerta. Espero que a "Pincho" no se le ocurra probarla.
jueves, 24 de septiembre de 2009
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