lunes, 31 de agosto de 2009

LUNES (31 de agosto)

Anoche me llevé la cena a casa. Suelo cenar conejo atropellado, y esto lo hago porque al conejo lo atropello yo. No de forma intencionada, sino que vivo en una zona con muchos suicidas de esta especie. El caso es que mientras comía las sobras de la cena de conejo, he empezado a oír una serie de chasquidos. Pequeños "clicks" como los que estoy escuchando en este momento. Estoy desconcertado. Hoy por fin me han llegado a casa las nuevas tarjetas de crédito con "chip" y fotografía incluida. Salgo borroso en ellas y acabo de caer en la cuenta de que este conejo tenía la cola muy larga y mi vecina ha estado saliendo muchas veces a la calle, preocupada...

domingo, 30 de agosto de 2009

DOMINGO (30 de agosto)

Esta mañana como todas las mañanas, me he despertado pronto. He decidido de forma espontánea salir desnudo a la calle para celebrar el amanecer de un nuevo día. Alzando la cabeza con júbilo y un grito de alegría preparado sobre mi lengua, en el momento de darle alas, una paloma me ha colocado certeramente su deposición más asquerosa justo en todo el gaznate. De la impresión me he tragado la lengua y entre la falta de oxígeno y el asco producido, he fenecido, muerto, la he diñado en pelota picada, que es como me han encontrado mis vecinos cuando han salido de sus casas para sus propios quehaceres. ¿Se puede tener una muerte más ignominiosa que esta? Sí, la que me ocurrió la semana pasada cuando un vacío repentino se produjo en el interior del sanitario, que es donde me gusta leer el periódico, subcionando de repente mis órganos internos y provocándome la muerte de una forma categórica.

Mañana será otro día y otro yo ocupará mi lugar. Allí de donde venimos, somos muchos...