martes, 22 de septiembre de 2009

MARTES (22 de septiembre)

Tengo la nevera repleta de la cerveza que he fabricado y también el arcón de la buhardilla. Además, he escavado un agujero en el jardín y lo he llenado de botellas. No me pareció buena idea arrojar esa bebida por el desagüe. No lo noté al principio, pero desprende un tenue brillo en la oscuridad.

Sigo sin acordarme de todo, pero algo sí he averiguado. El polvo que me cubría el cuerpo no era el que se acumula en las casas. Cuando sopla el viento, este arrastra una fina arenilla que se posa en la superficie de mi vehículo. Es ese polvo, proviene de las obras del tren.

"Pincho" se ha librado. Por suerte para él, yo estaba demasiado cansado y opté por unos palitos de cangrejo que habitaban en el fondo del cajón de congelados desde hacía meses.

No he identificado ese olor tan peculiar que flotaba en el aire cuando desperté, aunque cada vez me resulta más familiar. Tengo flashes en los que me veo corriendo, pero algo está mal... ¡Mierda!, se me hace la boca agua. Alguien está cocinando verduras al horno con un toque de "hierba limón". Acompañadas de una cerveza deben de estar de muerte.

Algunas cosas han cambiado. Sin duda.

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